El arte gráfico para el Telón de Acero

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Iron Curtain Graphics (Editorial Die Gestalten Verlag, 2013)

En 2013 se publicó en Europa, Iron Curtain Graphics, un texto que en principio se esperaba fuese polémico y, quizás, rechazado porque difundía el arte cartel de la Rumania comunista. Sin embargo, el público demostró saber distinguir entre ideología y esteticismo.

Iron Curtain Graphics (Editorial Die Gestalten Verlag, 2013) supo burlar el hastío generalizado hacia todo lo que tenía toque comunista. La obra logró que el público pudiese ver con otro lente una vasta investigación sobre el arte gráfico que se difundía en la Europa del Este antes de la caída del muro de Berlín.
Creado por el estudio rumano Atelierul de Gráfica, fue una obra que se defendía por si misma desde lo visual: presentaba un conjunto de carteles que estéticamente se distanciaban de algún estilo gris y rojo (en lo simbólico-comunista) y estricto que imponía la censura de la época. Su contendido se dividió en cuatro capítulos según lo que significaban las actividades de la sociedad moderna: la propaganda, la seguridad laboral, la cultura y el entretenimiento, la educación y las ciencias. Se desplazaba con comodidad entre líneas e imágenes sin que afectase demasiado el mensaje. Y no se trataba de que los símbolos, los signos y los significados se dejasen forzosamente de lado, sino de ver que, a pesar del fin que tenían y de la presumible censura, los diseñadores más diestros demostraron dominio del ejercicio.
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Para Stephanie Carla Duschka, una de las investigadoras y editoras del Iron Curtain Graphics, estos trabajos superaban los estándares del arte gráfico al evocar mayor expresividad, aún sin haber entrado en la era tecnológica.
Gris. Inserto 3
El libro evidencia que el diseño gráfico socialista de entre 1950 y 1970, a pesar de las censuras y las normas estrictas a las cuales los diseñadores debían atenerse, podía haber innovación, colorido y experimentación.
Gris. Inserto 4
Muchas de esas imágenes estarían creadas con mensajes cargados de sentido del humor. Entre los objetivos de los editores de Iron Curtain Graphics fue la de contribuir a una mejor imagen histórica de esas décadas; una de las mejores herramientas era la sátira.
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Muchos de estos autores, que eran diseñadores gráficos profesionales, vivían de encargos, algunos muy bien pagados. Así que debían ignorar el mensaje, deslastrarse de la ideología y centrarse en que ganara el reto visual. Desgraciadamente, después de 1990, estos trabajos perdieron valor, incluso fueron rechazados. Su suerte debió esperar a nuestra década para ser revalorizados y para que volviesen a resultar interesantes.
El proceso de crear un cartel en la Rumania del Telón de Acero consistió en que naciera una idea “desde arriba”, es decir, que procediera de un comité –en el que se incluían censores– y ellos serían quienes elegirían al artista. Estos artistas trabajarían para el Estado, para el Sistema. El equipo que supervisaba cada diseño estuvo compuesto por miembros de la Unión de Bellas Artes especializados en artes gráficas. Una vez que el proyecto fuera aprobado, el comité también se tomaría la labor de imprimir las copias y distribuirlas.

Post editado y tomado del artículo publicado por Grisel Arveláez P., en Papel Literario, el 24 de agosto de 2014.

 

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