De la crítica de arte sólo hemos querido heredar el lamento

Historiografía marginal del arte venezolano es un grupo conformado por Iván Candeo, Deborah Castillo, Federico Ovalles, Luis Arroyo, Rodrigo Figueroa y Gerardo Rojas. Son una “propuesta conceptual a través del sonido punk-hard core que cuestiona el funcionamiento del sistema del arte venezolano, reconstruyendo de manera vulgar y cotidiana la historiografía local que ningún ente ha asumido con seriedad en el país”, se lee al momento de escribir esta nota en el cabecero de su blog.

Quien realmente revisa la historiografía del arte venezolana, es decir, aquella disciplina que documenta la historia del arte en comunión con el desarrollo de la obra y sus contextos, podrá percatarse que en nuestro país adolecemos de algo que hay que eliminar: la constante queja. Ese lamento generalizado pocas veces se ha dedicado a producir discursos escritos con miras a que sean referencias históricas concretas y, en ese sentido, avanzar desde lo documental.

Considero que el grupo HMAV está haciendo muchas cosas, pero eso no se llama historiografía. Para casi todo es necesario definir, por más lúdico que sea el fin. Esto cobra más fuerza cuando sabemos que las propuestas artísticas también derivan en formas comunicacionales. La historiografía es una disciplina (guste o no, encierra ciencia). Es probable que lo que estén haciendo sea una propuesta artística que recuerda, rememora o reivindica determinados artistas. Viéndolo así, hacerse llamar “historiografía” es algo presuntuoso. Por otro lado, asumo que han hecho una revisión crítica de la literatura del arte local y hay cuestionamientos que nadie les replicaría (que de hecho existen hace décadas entre los historiadores del arte locales): la historia del arte canónica –léase A. Boulton– ha tendido a privilegiar propuestas e ignorar otras. Y el resto de los documentos urgen ser actualizados. Pero les pregunto, ¿por qué no aparecen, tanto en la exposición como en el soporte crítico del grupo, revisiones a Roberto Guevara, o a Juan C. Palenzuela –quien se dedicó a escribir sobre El Techo de la Ballena y destacó figuras como Dámaso Ogaz? No tomar en cuenta determinados antecedentes es caer en lo mismo que le cuestionan a esa “historiografía poco seria”: están dejando por fuera trabajos de importancia. Lo lúdico, lo irónico y lo experimental por supuesto que valen. Pero el eufemismo no siempre cala. Actualmente el campo cultural venezolano no tiene la salud para que haya que colocarle más fe de erratas.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s